"DETRÁS DE LA PINTURA"

 

Deseo que mis pinturas transmitan sentimientos positivos, aparentemente  fáciles, la vida de cada día, haciendo que el espectador sienta reconocibles las situaciones que le presento y les haga sonreír.

 

Cuando compongo mis imágenes quiero que sean nítidas, limpias, que se entienda todo, que sea evidente. Pienso en el mundo en el que vivimos y pretendo mostrarlo lo más feliz posible.

 

No intento esconder nada y espero que lo que trato de representar sea inmediatamente obvio al espectador.

 

Mi pintura siempre incluye la figura humana porque estoy enamorada de ella, especialmente de los cuerpos ordinarios e imperfectos.

 

Solía distorsionar y exagerar las formas anatómicas, creando movimiento, aunque últimamente esto desaparece poco a poco dejando paso a una pintura más realista.

 

Usaba el sarcasmo y la ironía y pintaba con colores vivos inspirándome en la concepción de la ilustración para que situaciones desagradables se transformaran en cómicas, pero mi trabajo ha ido evolucionando hacia un mundo más silencioso, de paz contenida, lleno de relatos escondidos.

 

La figura es la protagonista indiscutible y compongo fondos que ayudan a levantar su importancia, se trata de elevarla al estatus de icono religioso, a su veneración.

Estos fondos, a menudo ornamentos florales, la acompañan , la envuelven, la miman, la acarician en un deseo de proteger su alma.

 

Tanto en mis trabajos anteriores como en los que estoy concentrada ahora, sean escenas surrealistas o cotidianas, siempre intento explicar fragmentos de historias vividas. Sobretodo deseo comunicar estados de ánimo.

 

Siento que la pintura me ofrece la mejor oportunidad para entender mi vida y el mundo, por esta razón persisto.